El Grupo Scout “Ceferino Namuncurá” regresó de
su misión al Chaco
El Grupo Scout “Ceferino Namuncurá” regresó hace unos días de su misión a El Impenetrable chaqueño. Según indicaron, “la misión estuvo llena de signos del gran amor de Dios, de solidaridad y compromiso, el que fue demostrado por los jóvenes y adultos que viajaron y por toda la comunidad de Gualeguaychú que nos dio una gran ayuda para que esto sea una realidad”.
Es importante recordar que fueron unos 35 jóvenes, de entre 14 y 22 años y 10 adultos los que realizaron el viaje a El Impenetrable chaqueño. Allí visitaron los parajes: Paso de la Cruz -ubicado a 80 kilómetros monte adentro-, Las Carpas y Bajo Hondo. Quienes protagonizaron esta misión indicaron que “fue una hermosa semana compartida con la gente de los tres parajes. Se pudo visitar la casa de todas las personas que viven en esos lugares, charlar y compartir un momento de oración; a través de una celebración”. En tanto, contaron que “los jóvenes y niños de Gualeguaychú compartieron juegos con niños y jóvenes wichis. Fue muy emocionante ver llegar a una pareja de abuelos de la mano (Gabino, de 89 años y Cenona, de 88) a compartir un rato con nosotros y ver en sus rostros la alegría de que alguien se acuerde de ellos a pesar de estar metidos casi ocho kilómetros monte adentro”, señalaron. En los días que el grupo de scout estuvo en el Chaco pudieron colaborar con diversas tareas. Ayudaron a pintar la escuela del paraje La Armonía, donde hay un sólo maestro y hace un gran esfuerzo para arreglar el edificio. También se ayudo a una familia a terminar un pozo para el agua. Además, se repartieron todas las donaciones que la comunidad de Gualeguaychú donó “fue una gran felicidad ver como cada familia marchaba con sus bolsas de ropa y comestibles y cada chico con sus útiles, gorras y guantes nuevos”, detallaron. Fueron muchas las emociones que vivió el grupo que viajó a El Impenetrable. Pero no sólo ellos se emocionaron sino también las familias wichis que se entristecieron cuando el grupo comenzó el retorno a Gualeguaychú. Juan Pablo Martinolich, uno de los organizadores del viaje señaló “Fue una experiencia de amor compartido y solidaridad permanente y en donde nuestro lema: ‘siempre listos’ estuvo presente en todo momento. Allá pudimos ver que Dios está presente en medio de su pueblo, que la solidaridad de la gente de Gualeguaychú es formidable y que todavía se puede creer en los jóvenes. Para nosotros ser scouts es un hermoso sentimiento que llevamos dentro de nuestro corazón”, concluyó.
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